POR ALBA CASILDA MADRID
/ En: expansion.com
Convivir con una 'prima donna' tiene sus riesgos, pero este profesional también puede ser un referente y excelente embajador de la marca. Hay que controlar su ego y evitar que sea un estorbo para el equipo.
Quizá en tu equipo haya varios talentos que quieren brillar por encima de los demás. Cuentan con una potente marca personal y los planes de la organización comienzan a girar en torno a ellos. Sin embargo, ¿hasta qué punto una empresa debe asumir el riesgo de que los nuevos proyectos dependan de estas prima donna? ¿Cómo pueden convivir con el resto de la plantilla y aportar su experiencia en beneficio del equipo?
Para que estos fenómenos no acaben con el buen clima laboral, la empresa debe mantener el equilibrio entre todos los profesionales, fortaleciendo el espíritu de equipo y sabiendo recompensar cada uno de los logros conseguidos. "No se puede depender de nadie, la compañía no se debe apoyar sólo en una o dos personas, aunque sean muy talentosas. El grupo siempre ha de estar por encima", comenta Ovidio Peñalver, socio director de Isavia.
Por eso, hay que tener cuidado con las situaciones en las que casi toda la responsabilidad recae sobre un sólo profesional. "Lo ideal es que un talento complemente a otro, de manera que el foco de atención esté en todo el grupo", añade Peñalver.
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