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jueves, 14 de septiembre de 2017

* > (892) Comprueba sus conocimientos. (Parte I) Vestibular UFSC 2016

Un hombre célebre
J. M. Machado de Assis 

– ¿Así que usted es el señor Pestana? – preguntó la señorita Mota, haciendo un amplio ademán de admiración. Y luego, rectificando la espontaneidad del gesto: – Perdóneme la confianza que me tomo, pero... ¿realmente es usted? 

Humillado, disgustado, Pestana respondió que sí, que era él. Venía del piano, enjugándose la frente con el pañuelo, y estaba por asomarse a la ventana, cuando la muchacha lo detuvo. No era un baile; se trataba, apenas, de un sarao íntimo, pocos concurrentes, veinte personas a lo sumo, que habían ido a cenar con la viuda de Camargo, en la Rua do Areal, en aquel día de su cumpleaños, cinco de noviembre de 1875... ¡Buena y alegre viuda! Amante de la risa y la diversión, a pesar de los sesenta años a los que ingresaba, y aquella fue la última vez que se divirtió y rió, pues falleció en los primeros días de 1876. ¡Buena y alegre viuda! ¡Con qué entusiasmo y diligencia incitó a que se bailase después de cenar, pidiéndole a Pestana que ejecutara una cuadrilla! Ni siquiera fue necesario que insistiese; Pestana se inclinó gentilmente, y se dirigió al piano. Terminada la cuadrilla, apenas habrían descansado diez minutos, cuando la viuda corrió nuevamente hasta Pestana para solicitarle un obsequio muy especial. 

– Usted dirá, señora. 
– Quisiera que nos toque ahora esa polca suya titulada Não bula comigo, Nhonhô

Pestana hizo una mueca pero la disimuló en seguida, luego una breve reverencia, callado, sin gentileza, y volvió al piano sin interés. Oídos los primeros compases, el salón se vio colmado por una alegría nueva, los caballeros corrieron hacia sus damas, y las parejas entraron a contonearse al ritmo de la polca de moda. Había sido publicada veinte días antes, y no había rincón de la ciudad en que no fuese conocida. Ya estaba alcanzando, incluso, la consagración del silbido y el tarareo nocturno. La señorita Mota estaba lejos de suponer que aquel Pestana que ella había visto en la mesa durante la cena y después sentado al piano, metido en una levita color rapé, de cabello negro, largo y rizado, ojos vivaces y mentón rapado, era el Pestana compositor; fue una amiga quien se lo dijo, cuando lo vio dejar el piano, una vez terminada la polca. Por eso la pregunta admirativa. Ya vimos que él respondió disgustado y humillado. Pero no por eso las dos muchachas dejaron de prodigarle amabilidades, tales y tantas, que la más modesta vanidad se complacería oyéndolas; él, sin embargo, las recibió cada vez con más enfado, hasta que, alegando un dolor de cabeza, pidió disculpas y se fue. Ni ella, ni la dueña de casa, nadie logró retenerlo. Le ofrecieron remedios caseros, comodidad para que reposara; no aceptó nada, se empecinó en irse y se fue. 

Calle adentro, caminó de prisa, con temor de que aún lo llamasen; sólo se tranquilizó después de que dobló la esquina de la Rua Formosa. Pero allí mismo lo esperaba su gran polca festiva. De una casa modesta, a la derecha, a pocos metros de distancia, brotaban las notas de la composición del día, sopladas por un clarinete. Bailaban. Pestana se detuvo unos instantes, pensó en desandar camino, pero decidió proseguir, apuró el paso, cruzó la calle, y avanzó por la vereda opuesta a la de la casa del baile.

Las notas se fueron perdiendo, a lo lejos, y nuestro hombre entró en la Rua do Aterrado, donde vivía. Ya cerca de su casa, vio venir a dos hombres: uno de ellos, que pasó junto a Pestana rozándolo casi, empezó a silbar la misma polca, marcialmente, con brío; el otro se unió con exactitud a él y así se fueron alejando los dos, ruidosos y alegres, mientras el autor de la pieza, desesperado, corría a encerrarse en su casa. 

Una vez en ella, respiró. La casa era vieja, vieja la escalera y viejo el negro que lo servía, y que se aproximó para ver si deseaba comer algo. 

– No quiero nada. – vociferó Pestana. – Prepárame café y vete a dormir. 

Se desnudó, vistió un camisón y fue hacia la habitación del fondo. Cuando el negro prendió la lámpara de gas del comedor, Pestana sonrió y, desde el fondo de su alma, saludó unos diez retratos que pendían de la pared. Uno solo era al óleo, el de un cura que lo había educado, que le había enseñado latín y música, y que, según los malhablados, era el propio padre de Pestana. Lo cierto es que le dejó en herencia aquella casa vieja, y los viejos trastos, que eran de la época de Pedro I. El cura había compuesto algunos motetes, le encantaba la música, sacra o profana, y esa pasión se la inculcó al muchacho, o se la transmitió a través de la sangre, si es que tenían razón los charlatanes, cosa por la que no se interesa mi historia, como podrán comprobar. 

Los demás retratos eran de compositores clásicos: Cimarosa, Mozart, Beethoven, Gluk, Bach, Schumann; y unos tres más, algunos grabados, otros litografiados, todos enmarcados torpemente y de diferentes tamaños, mal ubicados allí, como santos de una iglesia. El piano era el altar; el evangelio de la noche allí estaba abierto: era una sonata de Beethoven. 

Fragmento del cuento “Un hombre célebre”, de Machado de Assis. Disponible en: . Acceso en: 16 oct. 2015

QUESTÃO 13 Sobre el texto 1, es CORRECTO afirmar que: 

01. el género textual de esta obra es novela. 

02. en la composición del texto es posible identificar secuencias narrativas, descriptivas y conversaciones. 

04. la historia se ubica en el año de 1875. 

08. la tipología textual predominante en el texto 1 es la disertación. 

QUESTÃO 14 Sobre el segundo párrafo del texto 1, es CORRECTO afirmar que:

01. la viuda de Camargo completaba los sesenta años el cinco de noviembre de 1875. 

02. en este párrafo identificamos que uno de los escenarios de la historia es la fiesta de cumpleaños de Pestana.

04. Pestana animaba el sarao tocando el piano. 

08. a Pestana le encantó ser reconocido por la señorita Mota. 

16. la viuda de Camargo alertó a sus invitados que no bailasen después de la cena para que no perjudicasen su digestión.

QUESTÃO 15 Sobre el texto 1, es CORRECTO afirmar que:

01. el personaje principal de la historia es compositor de una polca y se siente orgulloso de su obra. 

02. con solamente veinte días de publicación, la polca de Pestana Não bula comigo, Nhonhô ya era conocida por todos los rincones de la ciudad. 

04. dicen los maldicientes que el cura que le educó a Pestana en verdad era su padre. 

08. el narrador compara el sitio de la casa donde se encuentran los retratos de compositores clásicos a un oratorio, como si cada compositor fuese un santo y el piano, el altar. 

16. Pestana se molestó con el asedio de la señorita Mota porque no le gustaba dar autógrafos. 

32. la señorita Mota elogió el lindo traje color rapé de Pestana. 

QUESTÃO 16 Lea el fragmento abajo y señale la(s) proposición(es) CORRECTA(S). 

“El cura había compuesto algunos motetes, le encantaba la música, sacra o profana, y esa pasión se la inculcó al muchacho, o se la transmitió a través de la sangre, si es que tenían razón los charlatanes, cosa por la que no se interesa mi historia, como podrán comprobar.” 

Las expresiones en negrita pueden ser sustituidas consecutivamente, sin cambio de significado, por: 

01. gustaba, varón, rectificar.

02. agradaba, niño, verificar. 

04. encarnaba, muñeco, constatar.

08. encarnaba, muñeco, observar. 

16. gustaba, chico, confirmar.

Seleccione y compruebe sus respuestas:

QUESTÃO 13 Sobre el texto, es CORRECTO afirmar que:
02. en la composición 
04. la historia 

QUESTÃO 14 Sobre el segundo párrafo del texto, es CORRECTO afirmar que:
01. la viuda de Camargo
04. Pestana animaba 

QUESTÃO 15 Sobre el texto, es CORRECTO afirmar que:
02. con solamente 
04. dicen los maldicientes 
08. el narrador compara 

QUESTÃO 16 
02. agradaba, 
16. gustaba,

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