Fuente: Pulse aquí
(Editado)
(...) a mediados de mayo de 2013, apareció otra valla en el municipio de La Estrella, Antioquia, que dice: «Ahhhhh! ¡Que falta nos hace Señor Presidente! Atentamente Colombia». La expresión, que toma abusivamente la vocería de más de 40 millones de colombianos, tiene una fotografía del exmandatario Álvaro Uribe, al lado.
Más allá de las protervas intenciones electoreras que esos carteles enormes encarnan, lo llamativo es que esa última valla también tiene errores ortográficos. Veamos:
Faltó el signo de admiración al comienzo de la exclamación (solo lo tiene al final); y se excede en haches (tiene cinco). ¡Parece la alusión onomatopéyica al ahorcamiento de alguien! Apenas era suficiente un signo al abrir y otro al cerrar: ¡Ah!
Seguidamente, al vocablo qué le negaron la tilde, necesaria en una oración exclamativa como esa de la valla. Y, para remachar: señor y presidente no requieren mayúsculas iniciales porque son sustantivos comunes (tan comunes como el aludido señor, que ya no es presidente, además, sino expresidente).
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